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El Infierno (Primera Parte)

Por: Adán Murillo

El infierno como lugar de tormento para los malos es aceptado por la mayoría del mundo, sin embargo, ES COMPLETAMENTE FALSO Y NO EXISTE, como probaremos con las escrituras sagradas.

HISTORIA DEL CONCEPTO “INFIERNO”

La creencia de que los muertos van a un lugar de sufrimiento es antiquísima, nació con las primeras civilizaciones formadas por Nemrod, después del diluvio:

  • Pueblos SEMITAS: Sumerios, Asirios y Caldeos (Babilonia),
  • Pueblos CAMITAS: Egipcios, Cananeos y Filisteos

"Los hijos de Cam: Cus, Misraim (Egipcios), Fut y Canaán…Y Cus engendró a Nemrod quien llegó a ser el primer poderoso en la tierra… Y fue el comienzo de su reino Babel, Erec, Acad y Calne en la tierra de Sinar, de esta tierra salió para Asiria y edificó Nínive". (Génesis 10:6, 8, 10-11).

Resulta interesante observar que Nemrod edificó ciudades en la tierra dada a los semitas, como tomando el liderazgo de la naciente segunda humanidad, él posteriormente fue considerado como un dios para estas culturas. Describiremos brevemente algunos aspectos de sus creencias y el concepto que tenían sobre la muerte.

SUMERIOS

Sus creencia y prácticas variaban en cada una de sus ciudades, fueron inventores de la primera escritura (cuneiforme, en forma de cuña), y sin duda fueron la inspiración de más pueblos mesopotámicos en su mitología, religión y astrología. Consideraban que en todo estaba la magia de espíritus, empezaron a adorar a la naturaleza, así como a los astros; dándoles atributos humanos que, movidos por sus emociones, provocaban los terremotos o catástrofes. Creían en la vida después de la muerte como un descenso al submundo en una existencia deplorable, siendo éste el primer indicio de la concepción del infierno. En recientes descubrimientos de tumbas sumerias, se encontraron objetos como: adornos personales y espejos de bronce bruñido, que al parecer debían de serles útiles en su nueva estancia, como si los familiares vivos desearan que de alguna manera fuere más tolerable su vida por ese lugar.

BABILONIA-ASIRIA

La mitología asiria estuvo muy conectada con la de Babilonia, con pequeñas diferencias respecto a su dios supremo patrono de su ciudad principal, para Babilonia era Marduk, mientras que para Nínive era Assur. Su panteón fue muy amplio, casi todo tenía una deidad: La fertilidad, del amor, la guerra, el cielo, la madre tierra ,la luna, el sol, el aire, la luz , el fuego, la vegetación, la sabiduría, los ríos, los canales, el clima, las herramientas de trabajo, el ganado, etc., a todos ellos hacían sacrificios de animales. Consideraban dos tipos de magia, la blanca (el culto) y la negra (la hechicería), empezaron a usar los talismanes que pegaban a la ropa, muebles y a las figurillas de barro que representaban a sus dioses. Fueron pueblos que aportaron varios conocimientos a la humanidad en matemáticas, astronomía y escultura. Consideraban al cielo como lugar de los dioses "celestes" y al inframundo como lugar de los dioses "ctónicos", este lugar lo concebían con siete niveles o puertas, era gobernado por la diosa Ereshkigal, posteriormente un dios celeste llamado Nergal fue su compañero, el cual fue considerado como señor de los muertos, como espectro siniestro del dios sol. 

Muchas de las creencias y costumbres de estos pueblos, por increíble que parezca han subsistido hasta nuestros días, dándoles diferentes matices, como queriendo disfrazar en verdad a la mentira, Nemrod hizo bien su trabajo y todo indicaba que la humanidad, a poco más de 300 años del diluvio se había olvidado del verdadero Dios.

EL LLAMADO DE ABRAM

Pero es en Ur de los Caldeos donde Tare (octavo en la generación después de Sem) tomando a Abram su hijo y a Lot su sobrino, junto con sus esposas, salió en dirección de Canaán, pero sólo llegó hasta Harán. "Y tomó Tare a Abram su Hijo, y a Lot hijo de Harán, hijo de su hijo, y a Saraí su nuera mujer de Abram su hijo, y salió con ellos de Ur de los Caldeos, para ir a la tierra de Canaán, y vinieron hasta Harán y se quedaron allí". (Génesis 11:31). Fue en ese lugar donde Dios llamó a Abram: "Pero Jehová había dicho a Abram: vete de tu tierra y de tu parentela y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré…Tomó pues, Abram a Saraí su mujer, y a Lot hijo de su hermano, y todos sus bienes que había ganado y las personas que había adquirido en Harán, y salieron para ir a tierra de Canaán; y a tierra de Canaán llegaron". (Génesis 12:1, 5).

MELQUISIDEC BENDICE A ABRAM

En este punto nos preguntamos: ¿Por qué Abram fue a Canaán, tierra de descendencia Camita, pueblos totalmente alejados de Dios? Por una sencilla razón: en medio de esa tierra se había establecido la descendencia que conocía al verdadero Dios, vivían en una comunidad llamada Salem con un sacerdote del verdadero Dios llamado Melquisedec, éste bendijo a Abram cuando regresó después de rescatar a Lot, derrotando a reyes provenientes de Mesopotamia y Persia. "Entonces Melquisedec, Rey de Salem y sacerdote del Dios altísimo, sacó pan y vino; y le bendijo diciendo: Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra; y Bendito sea el Dios altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano. Y dio Abram los diezmos de todo". (Génesis 14:18-20).

EL PACIENTE JOB

Por la época de Abraham, existió Job quien era un "hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal". (Job.1:1). Él padeció con paciencia un verdadero tormento en vida y nos da cuenta de la verdad respecto a la muerte: "Pues ahora estaría yo muerto y reposaría; Dormiría y entonces tendría descanso". (Job. 3:13); "Allí (en la muerte) los impíos dejan de perturbar, y allí descansan los de agotadas fuerzas. Allí también reposan los cautivos. No oyen la voz del capataz. Allí están el chico y el grande, y el siervo libre de su señor". (Job 3:17-19). Como es notorio, jamás mencionó algo sobre que en la muerte hay un sufrimiento, más bien es un descanso.

"Como la nube se desvanece y se va, así el que desciende al SEOL no subirá; no volverá más a su casa, Ni su lugar le conocerá más". (Job 7:9-10). La enseñanza aquí es que después de la muerte ya no hay regreso a la vida en la tierra, descartando así la creencia de que los muertos pueden vagar como espíritus errantes.

"La sequía y el calor arrebatan las aguas de la nieve, Así también el Seol a los pecadores". (Job. 24:19).

Los muertos buenos y malos descansan en el SEOL, la única verdad sobre la muerte.

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