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Conversión y Neuroplasticidad

Por: Adán Murillo

¿Es posible que un adulto mayor pueda aprender un idioma nuevo? ¿Es posible aprender música, aunque nunca se haya tocado un instrumento?, ¿Es posible para un asesino regenerarse?, ¿Es posible cambiar nuestras actitudes y hábitos negativos?

A todas estas interrogantes la respuesta es: , si se puede; pero ¿Cómo hacerlo? Para hacerlo sólo se necesita la práctica constante de algo nuevo para aprenderlo; que es difícil, sí, como todo al principio; sólo está en nosotros decidirlo y si lo hacemos con alegría, se aprenderá más rápido. Einstein, uno de los más grandes científicos en la historia de la humanidad, dijo una vez a su hijo: "Estoy contento de que encuentres satisfactorio tocar el piano, así que toca el piano, incluso si el maestro no te lo pida. Esa es la forma de aprender más: Cuando estás haciendo algo con tanto placer que no te das cuenta de que el tiempo pasa". Aunque los niños aprenden más rápido, los adultos también (con mucha práctica) lo pueden hacer.

LA CONVERSIÓN

La conversión es un ejemplo de esto, ya que sólo con practicar la voluntad de Dios realmente podemos llegar a ser cristianos. Tertuliano (160 AC al 220 AC) dijo "LOS CRISTIANOS SE HACEN, NO NACEN". Todo lo que realmente se quiere aprender, se práctica; así también lo que se deja de hacer o de practicar tiende a ser olvidado; entonces dejemos de practicar lo malo. El apóstol Pablo escribió a los Corintios: "y estos erais algunos", refiriéndose a las costumbres de la vida anterior alejada del conocimiento de Cristo el Señor: "¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idolatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredaran el reino de Dios" (I Corintios 6:9-11). Si no hemos dejado de practicar cosas nocivas, es porque realmente no ha sido suficiente nuestro deseo de cambiar. Og Mandino escribió en su libro "El vendedor más grande del mundo": "como en todas las carreras de importancia, se alcanza la victoria sólo después de muchas luchas e incontables derrotas. Y sin embargo cada lucha, cada derrota, acrecienta la destreza y la fuerza, el valor y la resistencia, la habilidad, de manera que cada obstáculo es un compañero de armas que te obliga a ser mejor. Si uno huye de los obstáculos o los evita, habrá echado a perder el futuro". Pensemos y actuemos para cambiar los frutos de la carne en frutos espirituales: "Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en cosas del espíritu, porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz". (Romanos 8:5-6).

Todo lo anterior es como cuando recorremos un pastizal varias veces, formando un camino, si buscamos otro camino deberá pisarse varias veces hasta que se crea un nuevo camino desplazando al anterior que se llenara de pastizal, eso es la conversión.

NEUROPLASTICIDAD

Algo así ocurre en nuestro cerebro: todos nuestros recuerdos, deseos, valores y conocimientos están inmersos en una telaraña de 100 mil millones de neuronas, cada una de ellas puede conectarse hasta con otras 10 mil, ellas "conversan" entre sí por medio de zonas de unión llamadas sinapsis, nuestro cerebro tiene la habilidad de adaptarse a los cambios, modificando las rutas que conectan a las neuronas. Tiene la habilidad de ser plástico, es decir, se puede modificar con la práctica; está programado para cambiar, es una red eléctrica, dinámica e interconectada. Cuando hacemos algo repetidamente, se crea otra interconexión entre las neuronas que se van fortaleciendo cuando dormimos. Vale la pena preguntarnos: ¿Qué debo cambiar?, ¿Eso que hago o la forma en que lo hago me está causando problemas o me está alejando de la voluntad de Dios? Si es así, entonces es el momento para cambiar. Está plenamente comprobado que sí es posible, sólo decidámoslo. "Pero sed hacedores de la palabra, y no tan sólo oidores, engañándoos a vosotros mismos". (Santiago 1:22).

Nuestros malos hábitos, conductas y actitudes se resisten al cambio. Existe un gran miedo por salir de nuestra "zona de confort", por eso se requiere fuerza de voluntad y de valentía. "Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio". (II Timoteo 1:7). "Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible". (I Corintios 9:25). Cuando por algún accidente o enfermedad nuestros músculos quedan afectados, entonces se procede a las terapias para activarlos, estas suelen ser muy dolorosas, pero son necesarias, de otra manera nuestros miembros se atrofian y pueden morir, hagamos de nuestra vida una constante terapia para cambiar nuestros hábitos, acciones y actitudes nocivas, cambiémoslas por los frutos del espíritu, de otra manera echaremos a perder nuestra salvación.

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