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¿Rico: Malo, Pobre: Bueno?

Por: Roberto Celaya

Paco y Pancho son dos amigos. Viven cerca uno del otro y van a la misma escuela. Paco pertenece a la iglesia de Dios y aunque Pancho no profesa su fe ambos, Paco y Pancho, se respetan lo que enriquece su relación.

-Paco, Paco.
-Buen día, Pancho, ¿cómo estás?
-Buen día Paco, bien, gracias. Oye, ¿te acuerdas de ayer cuando en la clase de Ciencias Sociales se habló de la lucha de clases?
-Sí, Pancho, me acuerdo, ¿qué hay con eso?

-Pues me quedé pensando en que si el ser rico así de plano es algo malo y el ser pobre nomás por serlo es algo bueno, pero a la luz del pensamiento cristiano.
-¿Y eso Pancho, por qué?
-Pues me ha tocado gente que comenta que así debe ser, que como uno no debe tener su mirada en este mundo el tener riqueza es algo malo, o algo así.
-Bueno Paco, veamos que hay en la Palabra de Dios.
-Si, Pancho, a mí también me ha tocado gente que dice eso, pero desde mi punto de vista buscan justificar una desidia por no esforzarse en prosperar, lo cual en sí no es malo. Mira cómo es que fue el primer acto de Dios con el hombre, una vez creado, como dice Génesis 2:15: "establecerlo en el jardín de Edén para que lo cultivara y lo cuidara", ¿te fijas? No lo puso ahí para que estuviera de ocioso, esperando que todo le cayera en las manos; y eso que el Jardín de Edén estaba lleno de árboles que daban por sí mismos frutos, sino para que cultivara y cuidara el Jardín de Edén, es decir, para que trabajara, para que se esforzara, para que lograra.
-Pues sí, pero una cosa sería trabajar y otra cosa muy distinta hacerse rico.
-Bueno, si así son las cosas veamos el caso de gente que entonces fue "muy peor, muy mala", como Abraham, Isaac y Jacob. De Abraham, Génesis 12:5 dice que cuando Abraham salió de Jarán para ir a la tierra de Canaán tomó "todos los bienes que ellos habían acumulado y las almas que habían adquirido". Así que pobre no era. El versículo 16 dice que mientras Abrahám estuvo en Egipto, éste "este llegó a tener ovejas y ganado vacuno y asnos y siervos y siervas y asnas y camellos", así que no sólo no era pobre sino que era rico y prosperaba. Esto último se nos confirma en Génesis 13:5 cuando Lot y Abrahám se separan, pues "la tierra no permitía que moraran todos juntos, porque se habían hecho muchos sus bienes y ellos no podían morar todos junto". De Isaac, Génesis 26:12-14 nos dice que: "Y sembró Isaac en aquella tierra, y halló aquel año ciento por uno: y bendíjole Jehová. Y el varón se engrandeció, y fué adelantando y engrandeciéndose, hasta hacerse muy poderoso: y tuvo hato de ovejas, y hato de vacas, y grande apero; y los Filisteos le tuvieron envidia". De Jacob, Génesis 30:43 nos dice: "Y acreció el varón muy mucho, y tuvo muchas ovejas, y siervas y siervos, y camellos y asnos", tan así era que Génesis 31:1 nos dice que algunos envidiando a Jacob decían: "Jacob ha tomado todo lo que era de nuestro padre; y de lo que era de nuestro padre ha adquirido toda esta grandeza".
-Pues sí.
-Y ni hablar de Salomón quien, como dice 1 Reyes 10:27: "puso el rey en Jerusalem plata como piedras, y cedros como los cabrahigos que están por los campos en abundancia”. O Ezequías, quien como dice 2 Reyes 20:13 "mostróles (a sus invitados) toda la casa de las cosas preciosas, plata, oro, y especiería, y preciosos ungüentos; y la casa de sus armas, y todo lo que había en sus tesoros: ninguna cosa quedó que Ezechîas no les mostrase, así en su casa como en todo su señorío" o de Nicodemo, José de Arimatea y un sinfín de gente próspera que no podríamos calificar de impías.
-¿Entonces esas citas de la Biblia que condenan el dinero?
-No hay tal, Pancho. Son citas que lo que condenan es "el amor al dinero" y el desviar nuestra mirada de las cosas celestiales por perseguir las terrenales. Fíjate como Pablo escribiendo a Timoteo, en 1 Timoteo 6:17, le pide que "a los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en la incertidumbre de las riquezas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia de que gocemos".
-Pero sí hay una bienaventuranza dada a los pobres.
-Más o menos, Pancho, ya que no es a los pobres en lo físico. Mira, Mateo 5:3, lo que dice es que son "bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos". Te fijas, los pobres de espíritu.
-Ah, ya veo.
-Pero quiero platicarte una historia de la Biblia de alguien que era pobre y aun así se condenó.
-¿En serio?
-Mateo 18:23-36 tiene una historia que tal vez ya escuchaste, de dos deudores. Uno le debía diez mil talentos a su rey pero no tenía para pagar, ¿ves? No tenía para pagar, así que el rey le perdona, pero éste al salir se encuentra con otro que le debe cien denarios, por cierto un talento son 6,000 denarios, pero a éste último que tampoco tenía para pagar el siervo al que le habían perdonado la deuda, no lo perdona sino que lo mete a la cárcel. El rey enterado lo vuelve a traer ante sí, le recrimina no haber ejercido misericordia como la que él recibió, y le carga de nuevo la deuda metiéndole a la cárcel hasta que se pague todo. Como vez, este siervo al que se le perdonó la deuda no tenía para pagar, pudiéramos decir no era rico, aun así por su actitud inmisericorde fue condenado. Así que no en automático el que es pobre, sólo por serlo se salva, ni el que es rico, sólo por serlo se condena, sino el que, independientemente de si es rico o pobre, se somete a la voluntad de Dios; ya que como dice Jesús en Mateo 7:21 "no todo el que me dice: «Señor, Señor», entrará en el reino de los cielos, sino sólo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo".
-Ya veo, es bueno esforzarse, superarse, prosperar, pero sin poner las riquezas, la abundancia, la fortuna antes y en lugar del primer lugar que le corresponde a Dios.
-Así es Pancho.
-¿Pero que no hay una parte en la Biblia donde dice que los ricos no entran al Reino de Dios?
-No, no hay, si así fuera esos que comentamos al principio, Abraham, Isaac y Jacob estarían más que condenados, ¿verdad? pero supongo te refieres a Lucas 18:24 donde Jesús dice "¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!"
-Ándale, si, a ese me refiero.
-Esa expresión está en el contexto de la conversación que en Lucas 18:18-24 Jesús tiene con un joven rico, el cual, aunque había guardado la Ley de Dios, tenía su corazón en las riquezas al grado que no pudo ponerlas en segundo término y seguir a Jesús. De nueva cuenta, como dice Jesús en Mateo 6:19-21 "No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón", es decir, nuestro corazón debe estar en el lugar correcto, con la mira puesta en Dios y en cumplir su Voluntad, no en las riquezas que bien habidas y con nuestro esfuerzo bendecido por Dios, pudiéramos tener en este mundo. Por eso ahí mismo, en Mateo 6:24 Jesús nos dice que: "ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas", así que no sirvamos a las riquezas, sirvamos a Dios y sirvámonos de las riquezas que Él pudiera darnos en este mundo.
-¿Cómo servirnos de las riquezas que Dios pudiera darnos, Paco?
-En Lucas 16:9 Jesús nos dice: "ganad amigos por medio de las riquezas injustas, para que cuando éstas falten, os reciban en las moradas eternas", es decir usarlas de acuerdo y conforme a la voluntad de Dios, para Su mayor gloria, para nuestra edificación. Recuerda Pancho que tú y yo estamos llamados a ser sacerdotes y reyes en el Reino de Dios, en Deuteronomio 17:17 dice respecto de quien fuera rey, que "ni plata ni oro acumulará para sí en gran cantidad", ¿te fijas? Acumular, uno acumula cuando sólo guarda y guarda y guarda y no usa, la idea de las riquezas es usarlas, sí: para nuestro bien, el de nuestra familia, pero también para la iglesia de Dios y los que menos tienen. Usar, no acumular.
-Ya veo.
-De nuevo, las riquezas pueden ir y venir en nuestra vida, lo mismo que la falta de ellas. La Biblia nos previene con un "no te afanes acumulando riquezas; no te obsesiones con ellas". ¿Ves? Afanarse, obsesionarse, no condena las que viene por nuestro esfuerzo bendecido por Dios; pero si llegan, como dice Proverbios 3:9 "honra al Señor con tus riquezas y con los primeros frutos de tus cosechas"; y, como dice Pablo en Hebreos 13:5 "Manténganse libres del amor al dinero, y conténtense con lo que tienen, porque Dios ha dicho: «Nunca te dejaré; jamás te abandonaré»".
-Pues ahora me queda más claro, Paco.
-Qué bueno Pancho.
-Oye, Paco.
-Dime, Pancho.
-Cuando seas rico, ¿me prestas diez mil talentos?
-¿Cómo dijiste que te llamabas?
-Ja, ja, ja
-Ja, ja, ja

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