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El Pecado Imperdonable

-Por: Roberto Celaya

Paco y Pancho son dos amigos. Viven cerca uno del otro y van a la misma escuela. Paco pertenece a la iglesia de Dios y aunque Pancho no profesa su fe, ambos, Paco y Pancho, se respetan lo que enriquece su relación.

-Paco, Paco.
-¿Qué hay, Pancho?
-Oye, ¿te acuerdas del pleito del Rubén y el Conrado?
-Si, cómo no, si se agarraron muy fuerte, ¡hasta a sus papás llamaron!, pero ¿qué hay con ellos?
-Los acabo de ver muy manitos jugado beis, ¿cómo vez?
-No, pues, que bueno, eso quiere decir que se arreglaron las cosas.
-Pues sí, pero como que me parecía ya no se hablarían el resto del curso y mira ahora.
-Ya vez, Pancho.

-A propósito Paco, sobre esto de los pleitos y las reconciliaciones, o más bien sobre el perdón y el perdonar, la otra vez escuché algo de un pecado imperdonable, algo así como un pecado que Dios no perdona.
-Sí, ¿qué hay con ello?
-Pues como que no me quedó claro cuál fuera ese pecado que ni Dios perdona.
-¿Tú cuál crees sea ese pecado imperdonable, Pancho?
-Pues no sé, pero ha de ser algo muy malo; no sé, secuestrar, violar, matar. No sé, a lo mejor algo así como lo que hizo Hitler, ¿Qué no? Algo muy malo. Bueno, supongo.
-Primero hay que tener muy claro que el sacrificio redentor de Jesús, pagó el castigo de todos los pecados de todos los pecadores del mundo, como dice 1 Juan 2:2 "Él es el sacrificio por el perdón de nuestros pecados, y no sólo por los nuestros sino por los de todo el mundo"; también refiriéndose a Jesús Colosenses 1:14 nos dice que en Él "tenemos redención, el perdón de pecados"; pero esto no es así como así, hay que creer en Él, aceptarle y obedecerle, pues como dice Hechos 10:43 "todo el que cree en él recibe, por medio de su nombre, el perdón de los pecados".
-¿Entonces?, ¿cuál será ese pecado imperdonable si el sacrificio redentor de Jesús puede perdonarnos de todo pecado?
-Vamos viendo. Son Marcos y Mateo los que traen eso a lo que te refieres. Marcos 3:22-30 dice cómo es que "Pero los escribas que habían venido de Jerusalén decían que tenía a Belcebú, y que por el príncipe de los demonios echaba fuera los demonios. Y habiéndolos llamado, les decía en parábolas: ¿Cómo puede Satanás echar fuera a Satanás? Si un reino está dividido contra sí mismo, tal reino no puede permanecer. Y si una casa está dividida contra sí misma, tal casa no puede permanecer. Y si Satanás se levanta contra sí mismo, y se divide, no puede permanecer, sino que ha llegado su fin. Ninguno puede entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes, si antes no le ata, y entonces podrá saquear su casa. De cierto os digo que todos los pecados serán perdonados a los hijos de los hombres, y las blasfemias cualesquiera que sean; pero cualquiera que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tiene jamás perdón, sino que es reo de juicio eterno. Porque ellos habían dicho: Tiene espíritu inmundo".
-¿Y Mateo?
-Mateo 12:22-32 señala que "Entonces fue traído a él un endemoniado, ciego y mudo; y le sanó, de tal manera que el ciego y mudo veía y hablaba.  Y toda la gente estaba atónita, y decía: ¿Será éste aquel Hijo de David?  Más los fariseos, al oírlo, decían: Este no echa fuera los demonios sino por Belcebú, príncipe de los demonios.  Sabiendo Jesús los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado, y toda ciudad o casa dividida contra sí misma, no permanecerá.  Y si Satanás echa fuera a Satanás, contra sí mismo está dividido; ¿cómo, pues, permanecerá su reino?  Y si yo echo fuera los demonios por Belcebú, ¿por quién los echan vuestros hijos? Por tanto, ellos serán vuestros jueces.  Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios.  Porque ¿cómo puede alguno entrar en la casa del hombre fuerte, y saquear sus bienes, si primero no le ata? Y entonces podrá saquear su casa.  El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama. Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; más la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada.  A cualquiera que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero".
-Ah, entonces el pecado imperdonable es hablar mal del Espíritu Santo.
-¿Entonces en qué quedamos Pancho, Dios perdona a través del sacrificio de Su hijo todos los pecados o no?
-Pues sí, todos, pero entonces no entiendo, ¿cómo es que la blasfemia contra el Espíritu Santo no se perdona?
-Vamos viendo, Pancho, si al aceptar el sacrificio redentor de Jesús se nos perdonan todos los pecado ¿cómo puede quedar uno sin perdonar?, o bien, si Dios puede a través del sacrificio de Su Hijo perdonar todos nuestros pecados ¿cómo puede haber un pecado que no alcance ese perdón?
-Sí, Paco, está medio raro.
-Ni tanto, Pancho. Vamos a dejar que sea la Palabra de Dios la que nos dé luz sobre esto.
-Sale.
-Primero veamos algo importante sobre Dios. 1 Timoteo 2:4 nos dice que Dios "quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad". Ese es Su deseo y la historia de la relación de Dios con la humanidad, contenida en Su Sagrada Palabra, lo confirma, siendo el culmen de ello el sacrificio de Su propio Hijo. Pero si ese es el deseo de Dios, ¿en qué casos no podría lograrse?
-Pues de lo que ya me dijiste antes, sólo que uno no quiera.
-¡Exacto, Pancho! Dios no puede pasar por nuestra libertad e imponernos Su salvación. Él desea que de manera libre optemos por Él y lo que nos ofrece, pero no obliga a nadie a aceptar esto. Luego entonces cuando hablamos de un pecado imperdonable, no es nunca porque Dios no quiera o no pueda perdonar, sino que las personas, libre y voluntariamente, con conocimiento de causa, deciden rechazar esa salvación.
-Pero ¿cómo se cuadra esto respecto de las historias de los fariseos que me dijiste que decían Jesús expulsaba demonios con ayuda del diablo?
-Muchas veces Jesús les reclamó su incredulidad, no que no entendieran lo que estaba pasando, sino que sabiendo bien y entendiendo bien, refirieran rechazar a Jesús. Nomás como un ejemplo veamos que dice Juan 11:45-48; 12:10 "Por eso, muchos de los judíos que habían venido a María y que contemplaron lo que él había hecho pusieron fe en él; pero algunos de ellos se fueron a los fariseos y les dijeron las cosas que Jesús había hecho. Por consiguiente, los sacerdotes principales y los fariseos reunieron el Sanedrín y empezaron a decir: “¿Qué hemos de hacer, porque este hombre ejecuta muchas señales? Si lo dejamos así, todos pondrán fe en él, y los romanos vendrán y nos quitarán nuestro lugar así como nuestra nación”.  [ ] Por eso, desde aquel día entraron en consejo para matarlo. [  ] Los sacerdotes principales ahora entraron en consejo para matar también a Lázaro, porque a causa de él muchos de los judíos iban allá y ponían fe en Jesús". Así que como puedes ver, Pancho, los líderes religiosos del tiempo de Jesús entendían lo que pasaba, más sin embargo voluntaria, decidida o conscientemente rechazaron lo que sus ojos veían y sus oídos escuchaban. De hecho la palabra blasfemia viene del griego blaptein, «injuriar», y pheme, «reputación» y si bien  etimológicamente significa palabra ofensiva, injuriosa, contumeliosa, de escarnio, también tiene la connotación de rechazar o renegar de algo.
-Ya veo.
-Ahora bien, esto del pecado imperdonable es, como te he dicho, ese rechazo debe ser  libre y voluntariamente, con conocimiento de causa, no es igual el que desconoce la verdad y vive en pecado, en rebeldía, que aquel que sabiéndola la rechaza, que sería ese pecado imperdonable, te repito: no porque Dios no quiera o no pueda perdonar sino porque la gente rechaza esa salvación.
-Como que así queda más claro.
-Pablo aclara esto mejor en Hebreos 6:4-8 cuando señala que "es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero,  y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio.  Porque la tierra que bebe la lluvia que muchas veces cae sobre ella, y produce hierba provechosa a aquellos por los cuales es labrada, recibe bendición de Dios;  pero la que produce espinos y abrojos es reprobada, está próxima a ser maldecida, y su fin es el ser quemada".
-No pues sí, Paco, ahí está más que claro: alguien que una vez fue iluminado y gustó del don celestial, siendo partícipes del Espíritu Santo, gustando de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, y aun así rechaza esa salvación, pues como que ya no hay más que Dios pueda hacer, o más bien, Dios no puede imponerle lo que él mismo libre y voluntariamente, con conocimiento de causa, decide rechazar.
-Ándale, Pancho, así es.
-Me quedó claro, Paco, muchas gracias.
-Qué bueno, Pancho, y pues a cuidar el gran don que Dios nos ha dado con Su salvación.
-Así es, Paco, así es.

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